domingo, 22 de abril de 2012

Amanecer.

Silencio... hay una paz que adormece mis sentidos.

Toc, toc, toc.  Un rayo de sol golpea mi ventana buscando alcanzar mis ojos para llenarlos de luz.  Entre un suspiro y un bostezo revuelco mi cuerpo en la cama y saboreo el amanecer; entonces recuerdo quien soy, mi realidad.

Soy el pequeño botón de la rosa madre, quien inclina sus pétalos para dejar caer sobre mi existencia gotas de rocío, y cuando el viento se enfurece extiende sus espinas y follaje para que no nos maltrate su incontenible pasión.

Soy el grano de arena de un universo madre, quien me ha enseñado como viajar de un horizonte a otro, mostrándome los más hermosos amaneceres y protegiéndome de las noches oscuras.

Soy... sangre de tu sangre, fruto de tu vientre, regalo del amor que sientes.  Soy reflejo de tu mirada, la sombra que siempre te acompaña, el rayito de sol que toca tu ventana cada mañana y tú el que me recuerda quien soy.



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